Stephen Hart, El lenguaje de los animales

Se trata de un libro de etología que estudia y analiza la forma que tienen animales de comunicarse entre los individuos de su misma especie e incluso con organismos de especies distintas. En él Stephen Hart analiza el comportamiento de animales muy diversos, desde vertebrados como las aves, los peces, los anfibios, los cetáceos y algunos mamíferos terrestre, hasta invertebrados como algunos moluscos y artrópodos.

Es uno de los temas más ricos de la biología y también unos de los más polémicos dado que mucha gente antropocentrista, se niega a pensar que otros animales a parte del humano, sean capaces de comunicarse, de denotar inteligencia, de decidir sus propios actos, de presentar conciencia, cultura, pensamientos complejos, abstractos y estratégicos, e incluso memoria, emociones y sentimientos. Eximimos por tanto de estas características al resto de animales a los que consideramos como mero producto y mercancía al servicio de nuestras vidas y caprichos y de todas nuestras actividades. En todo caso si algún animal no humano presenta algún comportamiento que denota alguna de las anteriores capacidades, y encontramos miles de ejemplos, calificamos tal comportamiento como algo instintivo y en algunos casos como una mera imitación del comportamiento humano. Mientras que estos comportamientos en los seres humanos no son por instinto y no son algo simplemente seleccionado evolutivamente hablando, ya que los seres humanos nos creemos capaces de elegir y de variar nuestro comportamiento según lo que estemos persiguiendo conseguir, somos inteligentes, solidarios y conscientes de cuanto nos rodea, en definitiva, superiores.

Sin embargo también somos muchos los que no consideramos al ser humano como un animal superior y con más derechos y que se encuentra por encima del resto de animales. Así, no considero que el comportamiento humano tenga un origen distinto al de cualquier otro animal, y si bien hay muchas capacidades puramente humanas hay otras muchas que también presentan otros muchos animales no humanos como puede ser la comunicación, la conciencia y la comprensión de cuanto les rodea, la inteligencia, la memoria, la capacidad de escoger, decidir y anticiparse. Simplemente los animales que presentan dichas capacidades, no lo hacen como nosotros las hemos definido, pero yo, como dice John Bonner: “No soy muy aficionado a definir las cosas porque supone poner límites estrechos a las mismas, y además no todo entra dentro de esa definición”. Los animales no tendrán conciencia e inteligencia humana, así que es absurdo que intentemos evaluarla o explicarla, pero desde luego no son meros autómatas y muchos de ellos SÍ tienen su conciencia única de cada especie e incluso de cada animal, de igual manera que ocurre entre las personas. Y del mismo modo que claro que hay comportamientos y capacidades puramente humanas y otras capacidades que en el ser humano han alcanzado una mayor complejidad, también hay capacidades únicas en otras especies animales. Lo mismo que parece que hay animales limitados en cuanto pueden hacer, pero no por ello son mejores ni peores que el resto.  

Y para concluir la introducción y para evitar malos entendidos decir que sí considero el comportamiento y muchas de las capacidades expuestas como una entidad evolutiva que cambia y se va adaptando y que se selecciona y que por tanto en muchos casos responde no al libre albedrío si no al objetivo último de la vida, el de sobrevivir para perpetuar la especie, esto es, que en muchos casos comportamientos como el altruismo pueden acarrear detrás complejas motivaciones en muchos casos no evidentes e inconscientes. Lo que yo quiero decir es que si esto es así en los animales no humanos, lo es también en los humanos, y que el origen de dichas capacidades y comportamientos es en cualquier caso el mismo para todos los animales, la selección adaptativa. Y claro que hay capacidades únicas del ser humano que no están presentes en los otros animales, del mismo modo que presentarán otra capacidades únicas que solo les son útiles a ellos (por ejemplo, las aves se guian por los campos magnéticos). Lo mismo que hay capacidades que en el ser humano han alcanzado un mayor grado de complejidad como pueden ser el pensamiento abstracto o la cultura, pero eso no quiere decir que no estén presentes en otros animales aunque con un desarrollo y perspectiva diferente a la del ser humano. Y claro está que algunos de estos comportamientos en muchos casos son meramente instintivos, pero en esos casos ¿Por qué iba esto a ser distinto en el ser humano?

 

El libro precisamente nos hace reflexionar sobre la capacidad de muchos animales no humanos de llevar a cabo comportamientos complejos en respuesta al medio cambiante que habitan, lo que denotaría consciencia de cuanto les rodea e incluso conciencia de sí mismos. Aunque evidentemente un animal, humano o no humano, ha de poseer la capacidad de desarrollar dichos comportamientos, de no estar configurado genéticamente para ello, no podrá desarrollar dichos comportamientos. Pero lo que parece evidente es que si bien no todos los animales poseen las mismas capacidades, algunas como las ya mencionadas, no son únicamente humanas.

Encontramos así ejemplos como las abejas que una vez una exploradora ha encontrado una fuente de alimento, regresa a la colmena y describe la posición exacta y la orientación de dicha fuente a sus compañeras mediante la ejecución de un complejo baile en 8. Otro ejemplo sería el de algunas orugas de mariposa que mediante vibraciones atraen a hormigas a las cuales mantienen mediante secreciones azucaradas y que les sirven de guardaespaldas.

Encontramos también un género de díptero, los empídidos, en los cuales la hembra devora al macho tras la cópula por lo que el macho ha elaborado un complejo comportamiento que varía entre las distintas especies del género. Este comportamiento consiste en regalar a la hembra un insecto muerto para que se coma al insecto y no al macho, pero algunas especies han ido más allá en cuanto a la complejidad del asunto. Así, hay machos que envuelven la sorpresa en un capullo de seda para que la hembra se tome su tiempo en desenvolver el regalo y en devorar su contenido. Pero una especie de este género, H. maura, envuelve en el capullo de seda cualquier objeto (desde una piedra hasta un trozo de plástico). Hasta tal punto lleva la diversificación de tal comportamiento que los machos de la especie H. sartor, únicamente entregan a la hembra una maraña de seda sin ningún contenido. La idea es que la hembra este el tiempo suficiente distraída para que al macho le de tiempo de culminar su objetivo evolutivo y salir airoso de la proeza.

Otro ejemplo que denota consciencia del medio es el que poseen las sepias que cambian de color su cuerpo como mecanismo de comunicarse con los organismos de su misma especie. Se trata sobre todo de un mecanismo por un lado para atraer a las hembras y por otro lado para ahuyentar a machos competidores. Además emplean esta capacidad como camuflaje contra los depredadores adquiriendo coloración críptica. En el momento de aparearse, el macho adopta colores llamativos y acebrados que atraen a las hembras receptivas y ahuyentan a los machos más débiles. Una vez la hembra da el visto bueno a un macho ésta torna su traje moteado a uno jaspeado, entonces el macho también torna su color a uno más críptico, gris jaspeado, para no llamar la atención. Pero en caso de cruzarse con un macho en celo, el macho es capaz de tornar de nuevo al modelo agresivo de cebra solo en la cara orientada a su posible competidor, manteniendo el color jaspeado en la parte que da a la hembra para que ésta no huya.

Para el final he dejado un comportamiento que denota como hay especies animales no humanas que también tienen desarrollado el sentido artístico en la exacta definición de la palabra. Son muchas las especies donde encontramos preferencias artísticas pero aquí voy a exponer un ejemplo del libro muy llamativo. Se trata de los pájaros pergoleros que incluyen 18 especies de aves de géneros distintos. Los machos no exponen deslumbrantes plumajes si no que lo que hacen para atraer a las hembras es construir un nido nupcial utilizando la glorieta como escenario donde las aves muestran sus habilidades de danza y canto. Cada especie construye su nidito de amor a su manera, diferente a la de las demás especies. Los modelos van desde los más simples a los más complejos coronados por altas bóvedas de ramitas de hasta 90 cm de alto y el doble de diámetro (Maypole). El pájaro pergolero mas estudiado, el tilonorrinco satinado decora su escenario con valiosas plumas de loro azul, flores amarillas y azules, brillantes alas de cigarra y demás objetos irisados. Traza los limites de la glorieta con objetos grandes como las amarillas conchas del caracol. Y mantiene un suministro cercano de pequeños objetos que sostiene en su pico mientras danza. Para lucir su obra maestra, el pájaro poda los árboles circundantes dejando entrar la luz del Sol. La construcción de estas glorietas es un comportamiento innato pero sometido a aprendizaje a través de la observación de los mayores y de la experiencia.

 

Para concluir la disertación sobre el libro, decir que encontramos muchos más ejemplos de comportamientos complejos en el mismo de los cuales he seleccionado los que más me han llamado la atención dejando al margen grandes mamíferos y primates ya que estos últimos al parecerse tanto a nosotros no me parecen tan llamativos e interesantes.

Por Daniel Sanz Enguita

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